martes, 27 de marzo de 2007

A frotar , mi amor¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Las manos
Esta fue la película que marco el regreso de Alejandro Doria tras las cámaras después de la pedorrada de “100 veces no debo”, esa donde Andrea del Boca todavía hacia de hija (saquen la cuenta de hace cuanto esta tipo se rascaba el higo).
En esta ocasión, el director narra la biografía del padre Mario Pantaleo, quien tenia un poder muy particular: lograba la sanación a través de la imposición de sus manos (de ahí el ingenioso e inesperado titulo, que mas parece una nueva biografía de Perón).

Jorge Marrale, personifica a esta figura religiosa, que es echado de su iglesia por fuertes presiones de la autoridad eclesiástica (la iglesia lo ve como un grano en el orto que se quiere extirpar rápidamente, lo cual contrasta con la devoción popular de la gente que lo considera como un sanador milagroso). Se confina en un pueblito bonaerense llamado Gonzalez Catan donde se radica definitivamente y decide construir su propia iglesia para ayudar así a la gente que requiere sus “poderes”. Si bien durante toda la película el personaje insiste hasta el cansancio de que el no tiene poderes sino que es un vehiculo de los poderes de dios, tanto sus seguidores como sus detractores insisten con que el es una especie de santo.
Para ayudarlo llega una mujer interpretada por Graciela Borges, que lo va a ayudar y atender como si fuera una esposa, sacando lo de tener sexo y romperle las bolas con los hijos (porque el es cura, y como que no da que ande haciendo chanchadas en medio del campo). El padre Mario a su vez, es perseguido por la policía y las autoridades de la iglesia y se lo acusa de ejercicio ilegal de la medicina.


¡¡¡Ay Roberto, espera que nos sacan una foto, loquito¡¡¡¡¡


Gran parte de la historia, por no decir toda ella, recae en los hombros de Marrale y su compañera la señora Borges, que arman una pareja donde hay cierta tensión sexual, que jamás es explorada sino que apenas se insinúa, y donde se van construyendo lazos más fuertes de solidaridad, de comprensión y hasta de idolatría. Ese, es uno de los puntos fuertes del film, la actuación de los actores, tanto individualmente como pareja protagónica.
Si bien la película es entretenida, hay en momentos lentos donde no pasa nada interesante. Otro punto en contra, es la sensiblería en la que cae el relato cuando se muestran los planteos que se hace el protagonista viviendo con un don que se convierte en una carga.

Recomendación: sirve tanto para conocer ciertos aspectos de una figura emblemática argentina, como para ver una obra bien planteada desde lo argumental y con sólidas actuaciones.

viernes, 2 de marzo de 2007

Te saco el conejito

El ilusionista


Situada en Viena, a principios de 1900, se trata básicamente de la historia de un amor imposible, cuya originalidad, por supuesto no es esa, si no los elementos de los cuales esta condimentada la película.
Porque si a este film del 2006, le agregamos sus actuaciones, sus elementos fantásticos, la fotografía y demases etcéteras, se obtiene un producto final mas que atractivo.

Edward Norton (que ya a esta altura demuestra que puede hacer bien cualquier papel, des de un neonazi hasta un rinoceronte rosado) es el mejor ilusionista de toda Europa. Sus trucos carecen de cualquier parafernalia aparatosa, no hay cables, ni cartas escondidas en la manga, es pura magia o quizás poderes sobrenaturales.
Su fama se esparce rápidamente de boca en boca (y obvio, no había ni teléfono, ni tele ni Internet, ¿entendes bolo?) y puede trabajar en uno de los mejores teatros, a sala llena y con la presencia del príncipe y su novia Sophie.
El truco que realiza realmente es impresionante y si no fuera porque sabemos que es una película, uno se volvería loco de que esas cosas realmente pasen en un escenario.
Resulta que al príncipe, mucho no le pinta el maguito con barbita copada este, y decide investigarlo por un Sherlock Holmes de la época, que es Paul Giammatti, el cual sigue al pobre de Edward hasta cuando se va de putas más o menos.
Resulta que hay una historia amorosa entre el mago y Sophie (y la verdad que no lo culpo, porque Jessica Biel esta para el crimen) y entonces se pudre con Leopold, ocurre un asesinato, Paul Giamatti sigu
e las pistas como un sabueso, y descubre al culpable que parece mas obvio.
En los últimos minutos del film, donde se devela que pasó realmente, y se descubre cómo el ilusionista realizó su mejor truco.

Bueno, ahora me disfrazo yo de lobo feroz y vengo


La película, tiene un clima misterioso, medio neblinoso, que le da una atmósfera propicia para que se desarrolle la magia, y puede hacer acordar a algún paisaje de Tim Burton, sin la limadez ni el retorcimiento mental por supuesto.
La historia de amor de la que antes hablaba, si bien es importante, en mi opinión no constituye el eje de la historia. Hay otros elementos, como las relaciones que se van tejiendo entre los personajes, los paisajes y escenarios donde se plasma la acción, y los trucos del ilusionista. Lo maravillosos e inexplicables que son, lo cual hace pensar, aunque sea un ratito, que la magia realmente existe.

Recomendación: Antes de verla, deje en algún lado su mentalidad lógica y razonable, sea niño un rato y maravíllese con lo que esta viendo.